Tendencias emergentes en educación
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el acceso a la vida ciudadana. En otro sentido, en todo proyecto político y educativo
moderno es el propósito educar para alcanzar la autonomía del sujeto, al mismo tiempo,
que también sea obediente y gobernable (Fernández, Quintana y Dilling, 2014, p. 38-39).
Por ende, esta concepción dicotómica en todo proyecto educativo moderno se
mantiene vigente, aunque pensar que los sujetos se eduquen para ser libres, conducidos
en un marco regulado social y políticamente para que reciban determinados
conocimientos y trasmitirlos en su vida cotidiana, tiene también sus límites, dada la
arbitrariedad política para sucumbir ante la tensión entre reproducir lo que hay como
conocimiento y dar lugar a lo nuevo, o lo que puede haber o irrumpir para generar un
quiebre en lo prescrito (Fernández et al., 2014).
Por otra parte, en la historia del conocimiento humano, la irrupción de lo
novedoso ha sido una constante para el quiebre de los modelos culturales vigentes, y la
educación como actividad formadora ha sido el vehículo que ha engendrado las
resistencias a las culturas prescritas. En esa línea Bauman sostuvo que la vida premoderna
había creído por mucho tiempo en la infinita duración de las ideas y de las prácticas
culturales, excepto la vida mortal, concientizada en su finitud; en cambio para la vida
moderna la transitoriedad universal es un ensayo diario en el que los ciudadanos
descubrieron inmediatamente que en el mundo no existe nada destinado a perdurar, ya
que nada parece irremplazable, y más bien las ideas y las cosas nacen con una fecha de
caducidad en su utilidad (Bauman, 2015, pp. 21).
Por tanto, en la necesidad de cuestionar el ideal paradójico de educar para la
libertad, precedido por la reproducción de un conocimiento prescrito, surge la idea de
alentar la búsqueda de una educación emancipadora, entendido desde el concepto de la
novedad, que introduce la noción del cambio formulando interrogantes sobre su naturaleza,
su incidencia transformadora en los sujetos y su capacidad para hacer de cada proyecto
educativo un trazado que marque diferencias significativas en las personas, dentro del
marco de restricciones y normas predominantes (Fernández et al., 2014).
En consecuencia, esta necesidad de cambio que busca legitimar lo diferente,
apuesta por la idea de convertir todo proyecto educativo en un espacio para la
emancipación crítica y liberadora, sin detenerse sólo en reproducir saberes o rituales, o
memorizar prácticas normativas, sino en impulsar la disrupción de lo que hay, volviendo
a repensar situaciones cotidianas a la luz de nuevas demandas sociales, políticas o
culturales, en un contexto de reconocimiento de la igualdad para ponderar la
significatividad de cada individuo en su proceso subjetivo de emancipación (Fernández et
al., 2014).
Desde estas dos premisas desarrolladas es que se justifica aquellas tendencias
emergentes en la educación, como fuerzas que se originan en las necesidades de los sujetos
para buscar espacios de alcance emancipador. Para este fin, se han seleccionado cinco (5)
artículos académicos que convergen como respuestas cuestionadoras de las tradiciones